La Adhesión de Nuevos Miembros al Tratado sobre la
No Proliferación de Armas Nucleares
Consejero Alicia de Hoz *
I.- Cambios en el Escenario Internacional
El escenario internacional ha cambiado profundamente a partir del fin de la guerra fría.
Hoy vemos con satisfacción la desaparición de las alianzas antagónicas y la nueva colaboración
de los países otrora adversarios.
La dinámica de las relaciones internacionales también ha cambiado. A la confrontación ha sucedido
un orden diferente cuya lógica se basa en que un sistema de valores compartidos rija las relaciones internacionales.
Sobre esta base se asienta un proyecto de convivencia global que asegura la estabilidad y desarrollo de todos los
participantes del sistema internacional.
La renuncia al uso de la fuerza y el establecimiento de un sistema de seguridad colectiva, ejes de la Carta de
las Naciones Unidas, parecen hoy más cerca que nunca de ser implementados.
La comunidad internacional ha estado trabajando activamente para declinar la expansión de tecnologías
peligrosas y para detener la producción de armas de destrucción masiva. Los países han incrementado
su participación en tratados y arreglos multilaterales dedicados al control o eliminación de armas
de destrucción avanzadas.
Entre los hitos en materia de No Proliferación Nuclear se destacan el Tratado de Tlatelolco en 1967 y el
Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares en 1970.
Dadas las importantes transformaciones del orden mundial de los últimos años, hay motivo para esperar
que podamos construir un mundo más seguro, libre de la amenaza de la destrucción nuclear. Ese será
el reto para el resto de este decenio, así como el desafío al que se enfrentarán las Partes
en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares cuando se reúnan en 1995 para examinar
los veinticinco años de historia del Tratado y considerar su prórroga.
Cabe recordar que en 1965 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución pidiendo
a la Comisión de Desarme de las Naciones Unidas un tratado internacional para evitar la proliferación
de armas nucleares que se cristalizó en el TNP, el que entró en vigor el 5 de mayo de 1970 cuando
los Estados Unidos y la ex Unión Soviética depositaron sus instrumentos de ratificación. Originariamente
el TNP fue suscrito por 62 Estados y actualmente hay más de 160 países que son Partes del mismo.
Algunos de los principales Estados que habían permanecido al margen de su régimen pasaron a formar
parte, entre ellos China, Francia y Sudáfrica.
Ese fortalecimiento del TNP fue haciendo cada vez más incómoda la situación de aquellos países
significativos en materia nuclear, como Argentina que -más alla de los motivos fundados o no que tuvieran
para no adherir a ese instrumento internacional- que daban sin participar de ese ordenamiento mundial nuclear.
II.- Política Argentina
Desde el restablecimiento del sistema democrático, Argentina ha iniciado un firme proceso de revalorización
de las libertades individuales y de los derechos humanos y también, una profunda transformación económica
y reinserción internacional.
Las amenazas principales a la estabilidad mundial tienen en la proliferación de armas de destrucción
en masa una de sus más importantes fuentes. En esta materia, el gobierno argentino ha asumido una actitud
clara y definida a fin de reafirmar la confiabilidad de nuestro país. Ello se observa a través de
varias decisiones a nivel internacional.
La primera ha sido una clara política de transparencia en nuestro programa nuclear llevada a cabo en forma
conjunta con Brasil.
Se ha producido la apertura de todas las instalaciones nucleares de ambos países a la inspección
mutua mediante el establecimiento de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales
Nucleares (ABACC), la primera en su tipo luego del EURATOM y en pleno funcionamiento.
Con el acuerdo de salvaguardias omnicomprensivas con el Organismo Internacional de Energía Atómica
(OIEA), la ABACC y el Brasil, las instalaciones nucleares argentinas están bajo la inspección internacional
del OIEA.
Al haber depositado el pasado 18 de enero de 1994 el instrumento de ratificación del Tratado de Tlatelolco,
nos hemos sumado a la aspiración de tener en vigor en América Latina y el Caribe la más importante
Zona libre de armas nucleares en el mundo.
El Tratado de Tlatelolco es totalmente compatible con el TNP, pilar del régimen de la no proliferación
de la comunidad internacional. Por ello, Argentina apoya la adhesión universal al Tratado sobre la No Proliferación
de Armas Nucleares.
Nuestro país es Miembro pleno del grupo de países proveedores nucleares cuyas directrices han sido
incorporadas a su legislación interna para el control de las exportaciones sensitivas.
Asimismo, ha ingresado al llamado grupo australiano sobre sustancias químicas, a fin de participar en los
esfuerzos internacionales para evitar la proliferación de este tipo de armamentos.
Esta decisión sigue a la firma con Brasil, Chile y otros países latinoamericanos del “Compromiso
de Mendoza para la Prohibición Completa de las Armas Químicas y Bacteriológicas”, por el que
los firmantes se comprometen a no producir, adquirir, almacenar o usar armas químicas o biológicas.
Por otra parte, nuestro país ha sido firmante originario de la “Convención sobre la Prohibición
del Desarrollo, la Producción, Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y su destrucción”.
Argentina es Miembro del régimen de control de tecnología misilística (MTCR). Esta iniciativa
complementa la decisión de desactivar el proyecto Cóndor II y destruir los componentes del mismo
que no pudieran ser reciclados para uso pacífico.
Con ello hemos puesto fin al desarrollo misilístico y reafirmado la decisión de nuestro gobierno
de contar con una capacidad y equipamiento militar para fines estrictamente defensivos. Actualmente las actividades
espaciales se encuentran a cargo de una entidad civil, no existiendo desarrollo misilístico en el país.
Por ultimo, Argentina ha adoptado un estricto régimen interno de control de exportaciones sensitivas que
se encuentra en pleno funcionamiento. Esta norma incorpora a nuestra legislación las directrices establecidas
en los Regímenes Internacionales Misilístico (MTCR), Químico (Grupo Australiano) y Nuclear
(Grupo de Países Proveedores Nucleares).
La no proliferación de armas de destrucción masiva es uno de los principales temas de la Agenda global,
puesto que la existencia de las mismas concierne a la comunidad internacional en su conjunto.
III- Decisión de adherir al TNP
Después de haber discutido varios años la adhesión argentina al TNP, con diversas críticas
de corte político y técnico, el gobierno actual decidió elevarlo al honorable Congreso de
la Nación para su aprobación, luego de haber evaluado que en el contexto internacional uno de los
principales deberes de los actores es apoyar la no proliferación de armas de destrucción masiva.
El TNP refleja el consenso internacional contra la proliferación nuclear, que es crecientemente vista como
una de las más graves amenazas a la seguridad global y la estabilidad.
Durante 25 años el TNP contuvo la expansión de las armas nucleares y facilitó el progreso
del desarme nuclear.
Como afirmación general puede decirse que este régimen de no proliferación ha sido exitoso
hasta ahora. Todos los países nucleares han cumplido los postulados del Artículo 1º del Tratado
y no ha habido transferencia de armas nucleares por parte de ellos.
Este hecho ha reducido el área de preocupación a la implementación del Artículo II
por Estados no nucleares y a la prevención de adquisiciones de armas nucleares por Estados no Partes.
Ha habido éxito también en cuanto ningún Estado se ha convertido en poseedor del arma nuclear
desde 1968, si bien India -que no es Parte-, explotó un artefacto nuclear en 1974, señalando que
había sido con fines pacíficos.
IV- Conclusión
El 22 de diciembre de 1994 el Congreso Nacional aprobó el Tratado sobre la No Proliferación de Armas
Nucleares y próximamente Argentina adherirá a ese instrumento internacional.
Argentina, como actor responsable de la comunidad internacional desea que la tecnología en materia nuclear
sea utilizada para fines exclusivamente pacíficos.
Cabe recordar que los avances tecnológicos han ampliado las oportunidades para desarrollar armas de destrucción
en masa, concepto que ahora incluye los explosivos nucleares y los agentes químicos y biológicos.
Hoy en día más de 25 países podrían poseer o están en vías de poseer
armas nucleares, biológicas y químicas, así como proyectiles capaces de lanzarlas.
La difusión de los armamentos capaces de diezmar poblaciones enteras y crear un daño generalizado
y perdurable al medio ambiente es uno de los problemas más complejos que enfrenta la comunidad internacional.
Alcanzar la completa adhesión al TNP, pilar fundamental de la paz y la seguridad internacionales, es uno
de los principales objetivos para los países amantes de la paz frente al nuevo siglo que nos aguarda.
* Nota Biográfica
Miembro del Servicio Exterior de la República Argentina.
Subdirectora de Seguridad Internacional de Asuntos Nucleares y Espaciales.
Ha sido destinada en Grecia e Israel.
Representó a su país en diversas Conferencias Internacionales.