Seminario Internacional de DesarmeArtículos

Seminario Internacional sobre Desarme

Lima, Perú
Dec-1999

"EL DESARME DE LAS POTENCIAS NUCLEARES: UNA PERSPECTIVA RUSA"

EXCMO.SR VALENTIN M.BOGOMAZOV
EMBAJADOR DE LA FEDERACION DE RUSIA


Mister Chairman,
Dear Ladies and Gentlemen,

It's a great pleasure for me to take part in this International Seminar on Disarmament that without any doubt will enrich this so important theme for the destinies of all over the world. Only uniting our efforts we can win this peace and make it comprehensive and irreversible, as Russian Minister of Foreign Affairs Mr. Igor Ivanov indicated at the 54-th Session of the UN General Assembly.

But, taking in consideration that our work is being held in the country - Peru, and deeply respecting our hosts, I'll continue my speech in Spanish.

Rusia conciente en plena medida de su papel especial y de la responsibilidad como potencia mundial y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se manifiesta en pro del establecimiento del mundo Mulipolar, sentado en la sólida base del derecho internacional y está dispuesta a desarrollar la cooperación equitativa con todos los Estados del mundo para lograr la seguridad y estabilidad internacionales siempre y cuando se consolide el de la ONU como instrumento único y universal de regulación de las relaciones internacionales. Creemos sin menores reservas que la meta y la prioridad superior para todos los pueblos y naciones debe ser un mundo sin guerras ni conflictos, donde cada Estado goze de igualdad de derechos, de prosperidad y seguridad. Obviamente estas disposiciones propuestas por el Presidente de Rusia Boris Yeltsin podrían servir de base para la Concepción de la paz en el siglo XXI.

No cabe duda que la tarea principal planteada ante la ONU sigue siendo la lucha por prevenir la carrera armamentista nuclear y observar con rigurosidad el de la no proliferación. En últimas décadas transcurridas la comunidad internacional supo hacer mucho en este ámbito. En marzo de 1970 entró en vigor el Tratado de No Proliferación Nuclear. En septiembre de 1996 en la Sesión plenaria de la ONU los representantes de 58 Estados adoptaron la resolución que aprueba el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares el cual está abierto para firmar. Entre Moscú y Washington fueron firmados dos tratados sobre la limitación de armas ofensivas estratégicas.

Sin embargo una serie de pruebas nucleares efectuadas por unos países pusieron en duda la realización del Tratado de No Proliferación Nuclear y crearon premisas peligrosas para que comience el proceso no controlable de la de armas nucleares por todo el mundo. Como resultado ahora no se puede garantizar que este ejemplo no sigan así llamados estados "de umbral"

La agresión armada de la OTAN contra Yugoslavia proporcionó más argumentos a aquellas fuerzas que se pronuncian por no observar el régimen de no proliferación de armas nucleares. El "derecho de la fuerza" que manifestó la OTAN puede provocar que toda una serie de Estados tiendan a poseer arma nuclear, calificándola como única reserva real para contener al agresor y hasta, a situación sin salida, para oponerle la resistencia.

No se puede hacer caso omiso a la preocupación de que en consecuencia de los intentos de apostar en los recursos de fuerza unilaterales surja el riesgo de perder la dinámica positiva en el terreno del desarme. Si aún en adelante sigue destruyéndose el tejido politico y jurídico de regulación de las relaciones internacionales, en este contexto más crecerá aún el ánimo de garantizar la seguridad nacional por medio de la carrera armamentista. Rusia de una manera contínua se expresa por la reducción y limitación de arsenales nucleares y por la observancia rigurosa del régimen de la no proliferación. Sin esto es imposible garantizar la estabilidad estratégica.

Es una lástima que ultimamente nos hemos enfrentado a nuevos retos que hacen pensar en serio sobre la reincidencia a los tiempos de la "Guerra Fría," la que puede tachar todos los alcances logrados en el terreno del desarme nuclear.

El rechazo del Senado norteamericano de ratificar el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares, en cuya elaboración la misma administración de EE.UU. tomó parte activa y fue la primera quien puso su firma debajo de él, nos provocó alarma y gran decepción. Nos parece que tal paso plantea un desafio deliberado a todo el sistema de los esfuerzos internacionales en materia del disarme nuclear y de la no proliferación, constituye un golpe contra el proceso de negociaciones. A partir de los años cincuenta el Tratado de Prohibición Total Ensayos Nucleares resultó ser la suprema prioridad en esta esfera. El distanciamiento actual de EE.UU. de este Tratado pone en duda el siguiente avance hacia el mundo desnuclearizado, afecta al régimen del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Fijamos nuestra atención en la declaración del Presidente de EE.UU. Bill Clinton de que su administración observará la moratoria de ensayos nucleares la cual ahora siguen todas las cinco potencias nucleares. Aún más, hace algunos días el Presidente de la Federación de Rusia Boris Yeltsin presentó la ratificación del Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares a la Duma Estatal de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia. Este paso una vez más demostró la continuidad de la política del Gobíerno de Rusia encaminada hacia el fortalecimiento del régimen de la no proliferación de armas nucleares. Estamos seguros de que si el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares entra en vigor en brevedad posible correspondería tanto a los intereses nacionales de Rusia como, de igual manera, a toda la comunidad internacional. Esperamos sinceramente que también en Washington revisen su punto de vista respecto.

Diría yo que se forma una situación alarmante y anormal en torno a la piedra angular de la base jurídica de la garantía de la seguridad nuclear, que es el Tratado de Misiles Antibalísticos. El rechazo de Moscú y Washington del despliegue de los sistemas de defensa nacional antimisil, fijado en los documentos oficiales ya hace más de 25 años, garantizó tódo este tiempo el equilibrio estratégico de fuerzas entre dos superpotencias nucleares.

Por esto nos preocupó mucho la aprobación en julio del presente año en EE UU. de la ley que proclama el despliegue del sistema de Defensa Nacional Antimisil del territorio del país como la política de EE.UU. Porque el despliegue tal sistema, según se sabe, es incompatible con la disposición clave del Tratado de Misiles Antibalísticos que representa su idea esencial - el compromiso contraido por las Partes de no desplegar los sistemas de Defensa Antimisil del territorio de su país y no crear base para tal defensa. El rechazo de este compromiso significaría la reorientación de principio del Tratado de Misiles Antibalísticos, quiere decir que el Tratado permitiría aquello para la prohibición de lo cual fue elaborado y firmado. Esto significa nada más que la liquidación del presente Tratado. Las consecuencias de la aniquilación de este importante documento la parte rusa estima como extremadamente negativas.

Primero, sin duda alguna quedará destruido elemento clave de aquella base jurídica sobre la cual se edificaba la estructura de todo el proceso del desarme, es decir la correlación entre la reducción de armas ofensivas estratégicas y la limitación de defensa antibalística.

Segundo, la liquidación del Tratado de Misiles Antibalísticos puede ejercer una seria influencia en las posturas de otras potencias nucleares, algunas de las cuales reaccionan negativamente al posible despliegue en EE.UU. del sistema de Defensa Nacional Antimisil porque tal sistema objetivamente va a disminuir su potencial de la contención nuclear. Como resultado se producirá aceleración del desarrollo de programas nacionales en campo nuclear y coheteríl.

Tercero, el bloqueo del proceso de la reducción y limitación de armas ofensivas estratégicas afectaría de manera negativa todo el proceso del desarme. Existen serias razones para afirmar que el proceso de la extensión en el mundo de las tecnologías coheteriles y de armas de destrucción masiva que actualmente contiene por regímenes correspondientes, adquiriría un estímulo objetivo, quedarían socavadas las posiciones de los Estados no nucleares que respaldan los regímenes de la no proliferación.

En fin, no hay que olvidar que la destrucción del Tratado de Misiles Antibalisticos llevaría a la liquidación de las restricciones sobre la colocación de armas en el espacio cósmico lo que podría provocar la carrera armamentista en esfera principalmente nueva.

Nos pronunciamos por la inmutabilidad del Tratado de Misiles Antibalísticos. Este Tratado en realidad lleva el carácter internacional y toca a muchos de los Estados. En la actual sesión de la Asamblea General de la ONU junto con China y Bielorrusia intervinimos con la propuesta de adoptar la resolución sobre la conservación y, observancia del Tratado de Defensa Antibalística. Esta resolución fue aprobada por la ONU lo que calificamos como serio respaldo que brinda la comunidad internacional al Tratado de Misiles Antibalísticos. En nuestra actitud interior respecto a dicho Tratado nos apoyaremos en este respaldo. Tenemos expectativas de que los Estados de que durante la votaciòn en el Primer Comité de la Asamblea General sobre proyecto dado, analicen de nuevo sus enfoques mientras vuelvan a votar en la sesión plenaria de diciembre.

¿Qué hace falta emprender para impedir el proceso del deslizamiento a nueva ronda de la carrera armamentista nuclear? En primer lugar hay que renunciar a los intentos de cualquier estado de imponer su voluntad a otro Estado por tan sóla razón que este dispone de fuerzas armadas más poderosas incluso de las nucleares. Asimismo es menester sobrepasar el evidente estancamiento en las negociaciones entre Rusia y EE.UU. sobre los problemas de la limitación de armas ofensivas estratégicas. Es obvio que Rusia y EE.UU siendo potencias nucleares más poderosas del mundo y garantes de la seguridad global, no deben permitir que el Tratado de Misiles Antibalísticos sea destruido como consecuencia se desmorone toda la estructura de acuerdos ya concluidos en el ámbito de reducción y no proliferación de armas nucleares.

Y, finalmente lo más importante es emprender esfuerzos activos para contribuir al desarme general no solamente por parte de Rusia y Estados Unidos sino de todos los demás Estados miembros de la ONU. Sólo en tal ocasión se podría alejar el peligro nuclear de la comunidad internacional.

Gracias por su atención.

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