Seminario Internacional sobre Desarme
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Lima, Perú
Dec-1999
El Tratado para la Prohibición Total de Ensayos Nucleares (CTBT):
su Rol en el Desarme
Embajador José Bellina
Al iniciar mi exposición quisiera señalar algunos aspectos que han caracterizado la posición
del Perú en materia de desarme.
Reiteradamente, en diversos foros internacionales, el Perú ha expresado ser un país amante de la
paz, que trabaja para ella y rechaza el conflicto, es por ello que nuestra posición respecto al desarme
general y completo respalda el propósito de la I Sesión de la Asamblea General sobre Desarme de 1978,
que postula el "Desarme General y Completo bajo Estricto Control Internacional", complementado con dos
principios operativos, referidos a la necesidad de proceder simultáneamente en las esferas del desarme nuclear
y el desarme convencional, esto último con la intención de evitar un enfoque reduccionista, basado
exclusivamente en las armas nucleares, y en garantizar la seguridad nacional con el nivel más bajo posible
de armamentos.
Es por esto que el Perú considera que el desarme general y completo sigue siendo un componente central de
la seguridad y una meta pendiente de la comunidad internacional.
La temprana vocación pacifista del Perú lo ha llevado a ser un firme propulsor de las Zonas Libres
de Armas Nucleares y del entendimiento práctico y programàtico entre éstas. Como correlato
de dicho compromiso el Perú forma parte de la primera región habitada del planeta libre de armas
nucleares, creada hace más de treinta años en virtud del Tratado de Tlatelolco, instrumento internacional
a través del cual los gobiernos de la región decidieron comprometerse a la desnuclearización
militar y a la utilización de la energía nuclear exclusivamente para fines pacíficos, de conformidad
con los propósitos y principios de las Cartas de las Naciones Unidas y de la Organización de los
Estados Americanos. Es por ello, que creemos que el establecimiento de dichas Zonas Libres de Armas Nucleares constituyen
pasos importantes hacia el logro del desarme y la búsqueda de un mundo libre de tales armas.
El Perú atribuye especial importancia a la no - proliferación en todos sus aspectos, principalmente
la no - proliferación nuclear y el desarme nuclear, expresión de ello es la suscripción y
ejecución, por parte del Perú, de los principales instrumentos internacionales en la materia. En
este mismo sentido, el Perú tuvo una activa participación en las laboriosas negociaciones que culminaron
con el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares, siendo el primer país latinoamericano que
lo ratificó, en noviembre de 1997. Asimismo, ha apoyado la extensión indefinida del Tratado de No
Proliferación de Armas Nucleares en 1995, por considerar que dicho tratado constituye la piedra angular
del régimen internacional de no proliferación en todos sus aspectos.
Cuando la mayoría de los Estados representados en el 50 Período de Sesiones de la Asamblea General
de Naciones Unidas, el 10 de septiembre de 1996, votaron a favor para aprobar el Tratado de Prohibición
Completa de Ensayos Nucleares, lo hicieron en la consideración de que este instrumento internacional serviría
para hacer más difícil el desarrollo de las armas nucleares, y con la convicción de que se
constituía un paso importante en un proceso que la comunidad internacional no podía rechazar, claramente
plasmado en su parte preambular.
El Tratado, que representó casi cuatro décadas de continuos esfuerzos de negociación en la
historia del Desarme, fue diseñado para contribuir significativamente a la creación de un nuevo orden
de seguridad global, basado en la constitución de un sistema internacional de seguridad global mediante
la construcción de un mecanismo internacional de verificación, con el objeto precisamente de verificar
el cumplimiento de las obligaciones básicas del Tratado, el cual se encuentra actualmente en marcha gracias
a la activa colaboración de los Estados signatarios y la Secretaría Técnica Provisional de
la Comisión Preparatoria del Organismo del Tratado.
El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares es el primer instrumento sobre la materia que ha
sido negociado con la participación de casi todos los países con capacidad nuclear.
Adicionalmente, es el primer tratado multilateral de desarme nuclear y no - proliferación equipado con un
sistema de monitoreo independiente, especialmente diseñado para verificación complejas, es decir,
un Sistema Internacional de Vigilancia.
De otro lado, un análisis del ámbito de acción del Tratado y de su Sistema de Verificación
demuestra que, no obstante su alto contenido político, el Tratado nos proporciona definiciones precisas
en lo referido a explosiones nucleares.
Al respecto, el Perú participa de manera activa en el Sistema Internacional de Vigilancia acogiendo en su
territorio la infraestructura técnica para las estaciones de verificación, una ubicada en la localidad
de Ñaña del Departamento de Lima y una segunda prontamente en el Departamento de Cajamarca, con el
convencimiento de su significado para la seguridad internacional y de los beneficios que podrían proporcionarnos
las aplicaciones de las tecnologías de verificación para usos pacíficos. Adicionalmente se
viene implementando una Base de Datos en el Instituto Geofísico del Perú.
Sobre el particular, deseo señalar que el Perú será sede del Taller Regional sobre Cooperación
Internacional en aspectos referidos a la tecnología de la verificación, organizado por la Secretaria
Técnica del Tratado, el último trimestre del año 2000.
Desafortunadamente, no obstante la importancia que se le reconoce al Tratado de Prohibición Completa de
Ensayos Nucleares en la seguridad internacional, este aún no ha entrado en vigor.
Al momento de iniciar la "Conferencia para facilitar la entrada en vigor del Tratado" que se llevó
a cabo, conforme a las disposiciones del artículo XIV del Tratado, en Viena, el pasado mes de septiembre,
solo 8 Estados de América Latina y el Caribe habían ratificado el Tratado (Argentina, Bolivia, Brasil,
El Salvador, Granada, México, Panamá y Perú), 16 Estados lo habían firmado (Antigua
y Barbuda, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Paraguay, Nicaragua,
República Dominicana, Santa Lucia, Surinam, Uruguay y Venezuela) y 9 aùn no lo han firmado (Bahamas,
Barbados, Belice, Cuba, Dominicana, Guyana, San Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago).
Solamente 23 Estados de los 44 Estados cuya ratificación es necesaria para que el Acuerdo entre en vigor,
han cumplido con dicha formalidad. Solo 41 Estados de estos 44 Estados lo han firmado. No lo han firmado tres (Corea
del Norte, India y Pakistán), los cuales cuentan con capacidad nuclear para uso militar.
Esto nos lleva a plantear que no bastan laboriosas negociaciones para elaborar un Tratado Internacional de esta
naturaleza, sino que es necesario también un gran esfuerzo para propiciar su entrada en vigor.
Es por ello que el Perú apoya todas las acciones que se lleven a cabo, conforme al derecho internacional,
para buscar la adhesión de todos los Estados al Tratado y, de este modo, facilitar su entrada en vigor.
Sin embargo, consideramos vital que la comunidad internacional observe los principios y obligaciones del Tratado
aùn cuando esté pendiente su entrada en vigor.
Debo señalar que si bien aún no todos los países de la región han ratificado el Tratado
han mostrado una permanente atención en las diversas acciones que se llevan a cabo en el ámbito del
desarme nuclear general y completo, colaborando de este modo a crear un mayor ambiente de confianza entre los países
de la región y fuera de ella, y una esperanza en lograr alcanzar nuestro objetivo: un mundo libre de armas
nucleares.
Consideramos que la última Conferencia de Viena ofreció una valiosa oportunidad para generar el "momento
político" y acelerar el proceso de ratificación del Tratado, enfatizando el valor que la comunidad
internacional debe adjudicarle a un mundo libre de explosiones nucleares.
En la estructura actual de las relaciones internacionales, donde no se ha podido excluir ni las crisis ni los conflictos,
ha quedado demostrada la plena vigencia de los principios que deben regir la convivencia internacional, mediante
la acción coordinada de los Estados y el respeto a los instrumentos internacionales, asumiendo las responsabilidades
que emanan de los mismos. Dentro de este esquema, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares
no es una excepción y al constituirse sus principios y obligaciones básicas en un imperativo para
garantizar la paz y seguridad universales, la región mostró su disposición para participar
activamente para acelerar su rápida entrada en vigor.
En este sentido, la reciente negativa del Senado de los Estados Unidos de ratificar el Tratado de Prohibición
Completa de Ensayos Nucleares, propicio que algunos gobiernos de la región (tales como: Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay - a través del Mercosur -, México y el Perú) hicieran pública
su desaprobación ante dicha decisión que podía dar una señal equivocada a la comunidad
internacional respecto a la contribución fundamental del Tratado en el equilibrio estratégico de
la seguridad internacional, a través de un sistema efectivo y universal de verificación de ensayos
nucleares. Más aún cuando esta ratificación contaba con la aprobación de la opinión
pública del pueblo norteamericano y de su Poder Ejecutivo.
Ante lo expuesto nos quedaría preguntarnos: ¿Cuales son las perspectivas de una pronta entrada en
vigor del Tratado?
Como señalé hace un momento, de los 44 países cuya ratificación es necesaria para que
el Tratado entre en vigor tres no lo han firmado (India, Pakistán y la República Democrática
de Corea).
La decisión de dos de ellos (India y Pakistán) de suscribir el Tratado esta interelacionada. Como
sabemos la situación en el sur de Asía es bastante delicada y complicada. El pasado mes de mayo,
India realizó pruebas nucleares trayendo una respuesta inmediata de Pakistán, obligando a la Comunidad
Internacional a ejercer presión y establecer sanciones a ambos países. Es por ello, que es indispensable
que ambas Naciones decidan formar parte del Tratado de No Proliferación y del CTBT.
Los objeciones de estos países expresadas por estos países se refieren a la necesidad de asegurar
que el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares no excluye las a las principales potencias nucleares
de seguir desarrollando su arsenal nuclear.
Sin embargo, últimas declaraciones realizadas por estos países hacen vislumbrar la posibilidad que
en un futuro cercano estos dos países puedan estar suscribiendo el Tratado. Durante la 53 Asamblea General
de las Naciones Unidas, en septiembre de 1998, India indicó que no postergará más la entrada
en vigor del CTBT. Por su parte, Pakistán ha señalado que esta haciendo los arreglos necesarios para
firmar el Tratado, a más tardar en un año.
Respecto a la posibilidad de que la República Democrática de Corea suscriba y ratifique el Tratado
dependerá en gran medida de que Estados Unidos, Rusia y China ratifique el CTBT. La actual situación
económica de Corea del Norte no le permite desarrollar programas nucleares, menos aún conducir explosiones
de pruebas nucleares, sin embargo, la posibilidad de que este país se comprometa con el CTBT se concretará
solo si este país percibe algún tipo de balance en la capacidad defensiva entre otros países
de la región como Japón, China y la República de Corea.
Finalmente, quiero destacar que la ratificación por parte de la totalidad de los Miembros Permanentes del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un factor clave para lograr la pronta entrada en vigor del CTBT,
pues sin el compromiso de estas potencias nucleares las posibilidades de que el Tratado pueda entrar en vigor y
alcance su universalidad se dificultaría, no obstante el objetivo principal que perseguimos sea la seguridad
internacional y lo que nos motive sea la convicción de que estamos haciendo lo correcto.