Las Zonas Libres de Armas Nucleares,
sobre la huella del Tratado de Tlatelolco
Embajador Enrique Román-Morey
Secretario General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina y el Caribe (OPANAL)
"La energía atómica ha creado un nuevo mundo en el cual las políticas del equilibrio del poder han perdido finalmente su significado. El género humano debe rechazar la guerra en la era atómica. Lo que está en juego es la vida o la muerte de la humanidad."
Dr. Albert Einstein
(agosto de 1945)
Introducción
1. Después del holocausto de Hiroshima, es decir después del 6 de agosto de 1945, los líderes
y los pueblos del mundo confrontaron un nuevo código ético para la humanidad. En 1945 el mundo conoció,
de una manera cruel y con actitud horrorizada, el poder destructivo que la energía nuclear tiene cuando
es usada para dichos fines. La realidad de la época y el enfrentamiento de los bloques regionales hicieron
que esta energía fuera inicialmente usada con fines bélicos.
2. A partir de entonces, el mundo tomo conocimiento de que el arma nuclear es diferente a cualquier otro tipo de
arma. Afirmo esto porque una sola cabeza nuclear puede causar un enorme e indiscrimado daño en cualquier
lugar que se utilice, aún años después de haberse producido la explosión atómica.
Debido a este poder único de destrucción, esta arma no ha vuelto ha ser utilizada, gracias a Dios,
desde Nagasaki tres días después de Hiroshima, el 9 de agosto de 1945. Al reafirmar que el mundo
enfrentó entonces un nuevo código de ética, tenemos que subrayar que el daño producido
por la utilización bélica de la energía nuclear, es de tal naturaleza que no tiene límites
legales, ni fronteras políticas, ni razones morales.
3. El fin de la Segunda Guerra Mundial terminó con un período sangriento de la historia de la humanidad
pero, sin embargo, dio inicio a una nueva etapa de enfrentamiento ideológico entre bloques que duró
más de cuatro décadas. La Guerra Fría fue el principal fenómeno político que
dominó las relaciones internacionales durante todo ese tiempo. Puede ser definida como una competencia por
el poder y la influencia internacional en la cual los Estados Unidos y la Unión Soviética se convirtieron
en los principales actores oponentes, cada uno de ellos en alianzas con otros países o grupos de países.
Día a día estos dos bloques fueron avanzando en la sublimación de la desconfianza del uno
frente al otro.
4. La Guerra Fría afectó seriamente el comportamiento y la estrategia de cada superpotencia vis a
vis el arma nuclear, convirtiéndola en el personaje central de esa época. La Guerra Fría y
el arma nuclear fueron los elementos que reforzaron a cada una de las grandes potencias en un proceso inter-relacionado
de pánico y de enfrentamiento que probó ser muchas veces más fuerte que cualquiera de los
esfuerzos que la comunidad internacional llevó a cabo en materia de control de armamentos y de detènte.
5. En tanto la Guerra Fría y el arma nuclear nacieron juntas, el fin de la Guerra Fría, por lo tanto,
ofrece ahora la mayor oportunidad a la Comunidad Internacional para que en un proceso acelerado de diálogo
y negociación pueda terminar definitivamente con lo que ha sido la etapa más peligrosa, costosa y
políticamente destructiva de todas las actividades nucleares conocidas desde el descubrimiento de la fisión;
me refiero a la carrera armamentista nuclear entre las superpotencias.
6. Tenemos sin embargo, la obligación de hacer una referencia muy concreta. Debemos estar plenamente conscientes
de que sería peligrosamente equivocado suponer que el fin de la Guerra Fría signifique el fin del
peligro nuclear. Por otro lado, sería un error aún más grave permitir que el temor nuclear
que nos dominó por más de cuatro décadas, fuera reemplazado por una complacencia nuclear a
la que actualmente estamos tendiendo. Este planteamiento se basa en que el peligro nuclear persiste de una manera
tangible en el inmenso número de cabezas nucleares que poseen por lo menos 8 naciones (5 Estados nucleares
y 3 en el umbral) y a la vez persiste subliminalmente en la ambición de otros Estados por convertirse en
potencias nucleares.
El Tratado de Tlatelolco y su Papel en el Origen de
Nuevas Zonas Libres de Armas Nucleares
7. América Latina ha sido indudablemente una inagotable fuente de propuestas novedosas para enriquecer el
Derecho Internacional. El establecimiento de una Zona libre de armas nucleares en América Latina, a través
de lo dispuesto por el Tratado de Tlatelolco, es una de las más brillantes contribuciones hechas por los
países de nuestra región a los ideales políticos, de paz y de desarrollo para la comunidad
internacional en su conjunto y al Derecho Internacional aplicado en el campo del desarme. Es, asimismo, un paso
efectivo y apropiado para alcanzar una de las grandes esperanzas de la humanidad, como es el desarme general y
completo.
8. En 1962, una riesgosa situación se originó en el continente americano cuando por razones de enfrentamiento
ideológico y de prestigio de las grandes potencias, los Gobiernos de Washington y Moscú se enfrentaron
al surgir el temor que Cuba podría haber tenido intensiones de instalar dispositivos nucleares en su territorio,
apoyada por la entonces Unión Soviética.
9. El Tratado de Tlatelolco y consecuentemente el OPANAL, nacieron como resultado de este grave acontecimiento
internacional, conocido como la Crisis de los Misiles de 1962. Este hecho mostró al mundo el inminente peligro
que teníamos de enfrentarnos a un holocausto nuclear a la vez que probó que América Latina
y el Caribe, sin ser parte directa del conflicto entre las dos superpotencias, se hubiera visto de todas maneras
involucrada en los eventualmente desastrosos resultados bélicos de este conflicto. Entonces, lidereados
por el ilustre Embajador mexicano Alfonso García Robles, un grupo de diplomáticos latinoamericanos
comenzaron a redactar el Tratado de Tlatelolco para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América
Latina, como un primer ejemplo al mundo de que cuando hay una firme voluntad política, los pueblos y los
gobiernos pueden poner de lado sus propios intereses en beneficio de los intereses de la comunidad internacional
en su conjunto.
10. Desde mi punto de vista, la decisión soberana de los países de América Latina de declararse
como la primera Zona Libre de Armas Nucleares siendo una región densamente poblada del planeta, no tuvo
otro significado que la afirmación de una política exterior independiente y una clarísima
expresión de oposición a la intervención extranjera en nuestra región. Este es un elemento
que debe ser de permanente elogio por parte de todos los investigadores de las relaciones internacionales.
11. Esta magnífica y novedosa idea de América Latina y el Caribe tuvo muchos opositores en un principio,
pero sobre todo enfrentó a muchos escépticos. Hace treinta años América Latina y el
Caribe era vista como un grupo de Quijotes enfrentándose a imaginarios molinos de viento. Hoy en día,
no combatimos contra figuras de la imaginación sino que hemos alcanzado convertirnos en el primer escudo
de protección para el mundo frente al arma de mayor destrucción para la humanidad.
12. En ese sentido, debemos aquí resaltar que los redactores del Tratado de Tlatelolco, visionariamente
establecieron entre otros principios generales que: “las zonas militarmente desnuclearizadas no son un fin en
sí mismas, sino un medio para alcanzar en una etapa ulterior el desarme general y completo”, asimismo,
afirmaron que: “La proliferación de las armas nucleares, que parece inevitable al menos que los Estados
en el ejercicio de sus derechos soberanos, se autolimiten para impedirla, dificultaría enormemente todo
acuerdo de desarme y aumentaría el peligro de que llegue a producirse una conflagración nuclear”.
Estos elementos de principio fijados por los redactores del Tratado de Tlatelolco se han convertido y dan sustento
hoy en día en la razón principal de aquello por lo cual debemos de seguir luchando, es decir, la
prohibición no sólo del arma nuclear sino de toda arma de destrucción en masa de la faz de
la tierra.
13. Como se ha dicho anteriormente, para alcanzar una real no proliferación nuclear, debemos de sumar a
la firme determinación política de las Partes el principio ético o moral de rechazo definitivo
al arma nuclear. El Tratado de Tlatelolco ha probado que América Latina y el Caribe tiene una completa devoción
a estos dos elementos. Nuestro Tratado regional es un ejemplo de decisión política y de firmeza ética.
La confianza y la trasparencia entre sus Partes, especialmente entre aquellos países que tienen un mayor
desarrollo técnico y científico en materia nuclear, es una prueba del más claro ejemplo que
América Latina y el Caribe ofrecen al sistema de medidas de fomento a la confianza. El acuerdo bilateral
entre Argentina y Brasil, que crea la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control (ABACC) y el
total compromiso de todos los países de la región hacia el Tratado de Tlatelolco y el OPANAL, es
el resultado de la voluntad política de las Partes en favor de la paz y el desarrollo de sus pueblos y la
consecuencia del firme respeto a los principios éticos que representa el desarme en materia nuclear.
14. El Gobierno de San Kitts y Nevis ha presentado el 14 de Febrero de 1997 al Estado Depositario la Dispensa que
dispone el Artículo 28 del Tratado de Tlatelolco. Esa noticia - que celebramos como corresponde - hace que
a la fecha, de un total de 33 países soberanos que componen América Latina y el Caribe, todos ellos
han suscrito el Tratado de Tlatelolco. De esos 33 Estados, 32 son Miembros plenos del OPANAL y tan sólo
Cuba necesita ratificar el Tratado. Tenemos la firme esperanza que a muy corto plazo el Gobierno de Cuba, ratificando
su voluntad política latinoamericanista al haber suscrito el Tratado y las enmiendas, haya formalizado en
definitiva su pertenencia al Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América
Latina y el Caribe y sea Miembro pleno del Sistema de Tlatelolco. Estamos seguros que las mismas razones de principio
que por tres décadas lo alejaron de Tlatelolco, hoy harán que se integren plenamente a nuestro Tratado
regional.
15. Los Protocolos Adicionales I y II están totalmente en vigor desde 1992 y obligan legalmente a China,
Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, en tanto potencias nucleares, y a los Países Bajos,
Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, en tanto responsables de jure o de facto de territorios incluidos
en el área de adscripción, a cumplir y a velar por el cumplimiento del Tratado de Tlatelolco.
El concepto de Zonas Libres de Armas Nucleares
16. Creo que con justicia se ha dicho que el Tratado de Tlatelolco es el instrumento internacional precursor del
proceso destinado a abolir el arma nuclear de la faz de la tierra. Por otro lado, también es cierto que
los latinoamericanos no inventamos la rueda pero sí fuimos los primeros que la pusimos a rodar. Digo esto
porque existen iniciativas previas en este sentido. Al respecto, es útil resaltar que el propio Tratado
de Tlatelolco, en su parte considerativa afirma que:
“El establecimiento de zonas militarmente desnuclearizadas está íntimamente vinculado al mantenimiento de la paz y la seguridad en las respectivas regiones;” y “La desnuclearización militar de vastas zonas geográficas, adoptadas por la decisión soberana de los Estados en ellas comprendidos, habrá de ejercer benéfica influencia en favor de otras regiones, donde existan condiciones análogas”.
Sus Bases
17. Con respecto a la idea de Zonas Libres de Armas Nucleares (ZLANs), estimo importante subrayar algunas bases
comunes de esta idea que fortalecen el concepto en sí mismo:
a) Antes que nada, todas las iniciativas previas y todas las ZLANs existentes tienen sus raíces y su corazón en la realidad de la Guerra Fría. Sin embargo, algunas de ellas fracasaron debido a la Guerra Fría (con esto me refiero a las iniciativas previas de Europa Central y de los Países Nórdicos); otras prevalecieron y se desarrollaron a pesar de la Guerra Fría, (ejemplos de estas son los Tratado de Tlatelolco y Rarotonga); y otras han sido posible alcanzarlas básicamente debido a la desaparición de la Guerra Fría, (el Tratado de Bangkok para el Sudeste Asiático y el Tratado de Pelindaba para el África).
b) Habiendo tenido su origen en los sesentas, este acercamiento aparentemente lento predominó sobre objetivos mucho más generales y de interés para toda la humanidad relativos al desarme total. Por lo tanto, el proceso de pasos pequeños, limitados pero reales, fue mucho más efectivo que esperar un desarrollo más acelerado o inmediato como consecuencia de las largas y difíciles negociaciones entre los Estados poseedores de armas nucleares.
c) Las ZLANs han sido reconocidas plenamente por la Comunidad Internacional como un acercamiento de “paso por paso” al proceso de control de armamentos y al desarme.
Sus Objetivos
18. También podemos encontrar algunos objetivos comunes en las ZLANs. Distinguimos claramente dos:
a) Un objetivo inmediato, que sería el fortalecimiento de la seguridad de los Estados Miembros a través de la prohibición completa del arma nuclear dentro del área de aplicación de cada Tratado y el compromiso de los Estados poseedores de armas nucleares hacia la región a través de las Seguridades Negativas.
b) Un objetivo final, es el que se menciona expresamente en el Tratado de Tlatelolco, que se refiere al objetivo del desarme general y completo, el que necesariamente debe buscar alcanzar la opción cero en armas nucleares, mediante la suma de todos los Tratados regionales que crean las ZLANs.
Sus Características
19. Asimismo, podemos encontrar características comunes en todas las ZLANs:
a) Los Estados Partes de las ZLANs existentes están legalmente obligados a someter todo su material e instalaciones nucleares a las Salvaguardias completas del Organismo Internacional de Energía Atómica. Si bien es cierto que existen especificaciones distintas en cada Sistema de Control de cada una de las ZLANs existentes, es requerido obligatoriamente que la efectiva verificación de los usos pacíficos de la energía nuclear se realice a través del OIEA.
b) La muy clara demarcación geográfica de las respectivas Zonas de aplicación de ZLANs, que en todos los casos significa la suma de los territorios para los cuales el Tratado está en vigor.
c) Las obligaciones, derechos y responsabilidades de todos los Estados involucrados, sean éstos Estados Partes o sean éstos Vinculados a través de los Protocolos Adicionales a cada Tratado.
d) Las ZLANs deben promover el desarrollo social y económico de los Estados Partes así como el desarrollo científico y tecnológico a través de la cooperación internacional en usos pacífico de la energía nuclear.
e) Los Tratados que establecen las ZLANs deben ser de duración indefinida.
Su Definición
20. Casi nueve años después que se abrió a firma el Tratado de Tlatelolco, en 1975, la Asamblea
General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 3472 B(XXX), definiendo las Zonas Libres de Armas
Nucleares. Básicamente fue un texto propuesto por la Delegación mexicana que da la siguiente definición:
“Se considera ZLANs cualquier zona, reconocida como tal por la Asamblea General, que ha sido establecida por
un grupo de Estados en el libre ejercicio de sus derechos soberanos y a través de un Tratado Internacional
o una Convención . . .”. Haciendo un análisis de esta definición de las Naciones Unidas
encontramos seis elementos básicos y uno adicional:
a) La iniciativa para la creación de las ZLANs corresponde solamente a los Estados localizados en dicha Zona.
b) El instrumento constitutivo de una ZLANs debe ser necesariamente un Tratado.
c) Las ZLANs reconocen la completa y total ausencia de armas nucleares en su Zona de aplicación.
d) Es obligatorio que las ZLANs establezcan un Sistema de Verificación y Control de sus instalaciones nucleares.
e) Las ZLANs debe ser necesariamente reconocidas por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
f) Las Zonas de aplicación de las ZLANs deben estar claramente determinadas.
Como elemento adicional de esta definición de las Naciones Unidas encontramos que también incluye
los compromisos de los Estados poseedores de armas nucleares vis a vis dichas ZLANs y sus Miembros.
21. A pesar de que desde el punto de vista conceptual las características de las ZLANs deberían tener
un equilibrio en cuanto a las obligaciones entre los Estados Partes y aquéllos directamente vinculados a
los Tratados, especialmente los Estados poseedores de armas nucleares; la definición de la Asamblea General
es asimétrica, en tanto las obligaciones de los Estados poseedores de armas nucleares es paralela a dicha
definición y no una parte integral de la misma. Esta situación podría implicar erróneamente
que la creación de ZLANs no requiere necesariamente la participación de los Estados poseedores de
armas nucleares. Además, esta definición no menciona las obligaciones de los terceros Estados ubicados
fuera de la Zona, que de jure o de facto son internacionalmente responsables de los territorios que se encuentran
dentro de los límites establecidos por el propio Tratado. Estas dos objeciones planteadas a la definición
de las Naciones Unidas de ZLANs, sí están plenamente cubiertas por el Tratado de Tlatelolco a través
de los Protocolos Adicionales I y II. Los nuevos Tratados declarando nuevas ZLANs también han seguido el
ejemplo fijado por Tlatelolco en este sentido.
Su fundamento ético
22. Iniciamos estas líneas haciendo referencia a que a partir de Hiroshima y Nagasaki los líderes
y los pueblos del mundo confrontaron un nuevo código de ética en las relaciones internacionales.
En este escenario, el cual fue el marco referencial para el nacimiento del Tratado de Tlatelolco, es necesario
precisar que los temas referentes a las armas nucleares, además de tener una naturaleza de carácter
política y de confrontación por el poder, son también un tema de esencia básicamente
moral y ética.
23. Aclaremos este punto. Siempre hablamos o escuchamos acerca de Hiroshima y Nagasaki como los únicos ejemplos
de destrucción nuclear en tiempos de guerra. Me pregunto ¿necesitamos de otros ejemplos?; desde mi
punto de vista Hiroshima fue suficiente y Nagasaki fue demasiado. Asimismo, siempre hablamos o escuchamos acerca
de reducir los arsenales nucleares, ¿hasta qué tanto?, ¿cuántas cabezas nucleares activas
necesitamos?. Debemos ser conscientes que aún si dejamos sólo decenas de ellas, el peligro de destrucción
total aún permanece.
24. Por otro lado y con relación al uso pacífico de la energía nuclear, si pensamos que un
accidente como lo sucedido en Chernobyl hace más de una década causó tanto desastre, ¿creen
posible imaginarse qué sucedería si se hiciera explotar un artefacto nuclear con el nada ético
argumento de la defensa propia que por tantos años dominó a la Guerra Fría?. Estas y muchas
más son las preguntas que tenemos que hacernos permanentemente para no caer en el juego aquel de aceptar
una complacencia nuclear como la que peligrosamente podría estarse presentando.
25. Afortunadamente para la humanidad, el fin de este milenio trae indudables tiempos de cambios. El concepto tradicional
de seguridad internacional que por décadas se sustentó en factores ideológicos y en fuerzas
militares, comienza a cambiar por un concepto de seguridad civil. Este nuevo concepto, enmarcado dentro de lo que
llamamos la ética y la moral internacional, está caracterizado por la atención inmediata de
asuntos mucho más urgentes para nuestras sociedades, como son los derechos humanos, el combate a la extrema
pobreza, la defensa del medio ambiente, el desarme general y completo y, sobretodo, la no proliferación
nuclear y los usos pacíficos de esta maravillosa forma de energía.
Su reconocimiento internacional
26. La importancia que las ZLANs significan para el régimen internacional de no proliferación nuclear
ha sido subrayada por la Conferencia para la Revisión y Extensión del Tratado para la No Proliferación
Nuclear (TNP), en mayo de 1995. El documento final de dicha Conferencia afirma, en su sección correspondiente,
que “el establecimiento de las Zonas Libres de Armas Nucleares en base a los arreglos libremente pactados entre
los Estados interesados de la región, particularmente regiones afligidas por conflictos, incrementa la paz
y la seguridad regional y global y contribuye al objetivo último de lograr un mundo enteramente libre de
armas nucleares... esas Zonas constituyen una importante medida para el desarme el cual representa una amenaza
al régimen de no proliferación en todos sus aspectos”. Vemos pues que un instrumento internacional
de carácter global como el TNP, recoge los principios de un Tratado regional como el de Tlatelolco.
Otras Zonas Libres de Armas Nucleares
27. Hemos visto el papel preponderante que ha tenido el Tratado de Tlatelolco para la creación de nuevas
ZLANs. Pero como mencionamos anteriormente, América Latina y el Caribe no tiene la paternidad de la idea
de las ZLANs. Sin embargo, fuimos los primeros en implementarla y por lo tanto los primeros en dar el certificado
de nacimiento al concepto internacional de Zonas Libres de Armas Nucleares.
Iniciativas Previas:
Europa Central
28. La primera propuesta de ZLANs que cubre una área densamente poblada del planeta se dio en 1958, cuando
el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Adam Rapacki, propuso la desnuclearización de Europa Central
cubriendo los territorios de Polonia, Checoslovaquia, Alemania del Este y Alemania del Oeste. El Plan Rapacki es
un ejemplo típico de lo difícil que resulta establecer una ZLAN. Cuando se hizo esta propuesta, Polonia
pertenecía al Pacto de Varsovia, por lo que la propuesta no era realizable básicamente debido a los
problemas de seguridad que existían dentro de los Estados Miembros del Pacto de Varsovia y aquellos que
proponían los Estados Miembros de la OTAN. Durante la siguiente década, es decir durante la década
de los sesentas conjuntamente con el Tratado de Tlatelolco, hubieron otras propuestas en Europa Central. Rumania
propuso la desnuclearización de los Balcanes y la Unión Soviética hizo un llamado para la
creación de una ZLAN en el Mediterráneo, ambas sin éxito.
Países Nórdicos
29. El segundo intento concreto para la creación de ZLANs fue la propuesta de Finlandia. En 1963 el Presidente
finlandés Kekkonen sugirió la creación de una ZLAN en los Estados Nórdicos. Esta propuesta
involucraba a Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. A pesar de que los Estados Nórdicos tiene
valores y lazos comunes y que han optado históricamente diversas posiciones conjuntas en muchos foros, en
el caso de la seguridad nuclear la situación fue distinta. Finlandia y Suecia anunciaron que bajo ninguna
circunstancia aceptarían armas nucleares en sus territorios. Por su parte, Dinamarca, Islandia y Noruega,
en tanto Estados fundadores de la OTAN, tuvieron una idea diferente. En 1978 el desarrollo de nuevas armas como
la bomba de neutrones y los misiles de largo alcance, dieron nuevo ímpetu a los Estados Nórdicos
de crear una ZLAN. Finlandia avanzó una modificación a su propuesta de 1963 que incluía Seguridades
Negativas de los Estados poseedores de armas nucleares siguiendo el ejemplo que había marcado Tlatelolco,
pero este esfuerzo una vez más, por razones políticas de la Guerra Fría, no logró alcanzar
su cometido.
Otras Iniciativas Regionales
30. Por otro lado y cubriendo otros continentes, Irán propuso por primera vez su idea de una ZLAN en el
Medio Oriente y la República Popular de China co-patrocinó un plan para crear una ZLAN en Asia y
en la región del Pacífico. También en esta década nació la idea de una ZLAN
en el África.
ZLANs Existentes luego de Tlatelolco:
Tratado de Rarotonga
31. Como las ZLANs que prevalecieron a pesar del transcurso de la Guerra Fría, conjuntamente con el Tratado
de Tlatelolco, hemos mencionado al Tratado de Rarotonga que crea una Zona similar en el Pacífico Sur. En
1983, 16 años después de la apertura a la firma del Tratado de Tlatelolco, Australia propuso el establecimiento
de una ZLAN en la región del Pacífico Sur. Como resultado de las negociaciones entre los Estados
comprometidos, Australia, las Islas Cook, Fiji, Kiribati, Nauru, Nueva Zelandia, Nieu, Papua Nueva Guinea, Isla
Salomón, Tonga, Tuvalu, Vanuatu, y Samoa Occidental, todos ellos Miembros del Foro del Pacífico Sur,
firmaron un Tratado el 6 de agosto de 1985 en la ciudad de Rarotonga, capital de las Islas Cook, estableciendo
la Zona propuesta. Posteriormente, la República de las Islas Marshall, y el Estado Federado de la Micronesia
se convirtieron en Estados elegibles para suscribir dicho Tratado. Este Tratado complementa su texto con 2 Protocolos
Adicionales que se han sido destinados, como en el caso de Tlatelolco, para su suscripción por parte de
los Estados poseedores de armas nucleares y por parte de los Estados que de jure o de facto posean territorios
bajo su responsabilidad en la Zona de adscripción del Tratado. Un tercer Protocolo Adicional compromete
a los Estados nucleares a no realizar pruebas nucleares dentro del área de adscripción. Esta disposición
fue una novedad con relación al Tratado de Tlatelolco
Tratado de Bangkok
32. Una década después del Tratado de Rarotonga y como consecuencia del fin de la Guerra Fría,
el Tratado que crea una ZLAN en la zona del Sudeste Asiático, conocido como el Tratado de Bangkok, fue firmado
en dicha ciudad en 15 de diciembre de 1995. Como sus antecesores, se origina en la Guerra Fría y refleja
la percepción de los Estados de la ASEAN de enfrentarse conjuntamente a retos de carácter político,
económico y de seguridad. Tuvo su origen este Tratado en la Declaración de Kuala Lumpur de 1971,
que definió la determinación de los Estados de la ASEAN de asegurar el reconocimiento y el respeto
para una “Zona de Paz, Libertad y Neutralidad en el Sudeste Asiático (ZOPFAN)”. Posteriormente, en diciembre
de 1995, los 7 Estados de la ASEAN que son: Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam;
además de Laos, Cambodia y Myanmar han firmado el Tratado, creando la ZLANs en el Sudeste Asiático.
Este Tratado también se complementa con un Protocolo Adicional destinado a ser suscrito por las grandes
potencias nucleares. Sin embargo, este es el único Protocolo Adicional al Tratado de Bangkok en tanto en
esa región geográfica no se presenta la figura de los Estados que tienen territorios bajo su jurisdicción
en el área de adscripción.
Tratado de Pelindaba
33. Finalmente nos referiremos a la ZLAN en el África creada a través del Tratado de Pelindaba. Como
antecedente encontramos que el 24 de noviembre de 1961, como consecuencia de la primera prueba nuclear francesa
en el Desierto del Sahara Occidental, en territorio de la actual Argelia, la Asamblea General hizo un llamado a
los Estados Miembros de las Naciones Unidas para evitar que se sigan llevando a cabo estas pruebas en territorios
del África del Norte densamente poblados. Tres años después los Jefes de Estado y de Gobierno
del África reunidos en la Conferencia Cumbre de la Unidad Africana, declararon solemnemente que estaban
listos para llevar cabo, a través de un acuerdo internacional libremente concluido, un Tratado que prohiba
la manufactura y el control absoluto de las armas atómicas en su región. Esta propuesta, obviamente,
no tuvo ningún avance hasta que la Guerra Fría se dio por terminada. En realidad fue a partir de
1991 cuando Sudáfrica, el único país del continente africano que había desarrollado
una capacidad tecnológica para fabricar armas nucleares, se convierte en parte formal del TNP, que se abren
verdaderos prospectos para el establecimiento de una ZLAN en el África. El Tratado africano lleva el nombre
de Pelindaba en honor a la denominación que tienen las instalaciones nucleares de Sudáfrica que desarrollaron
un importante número de cabezas nucleares y que fueron desmanteladas. El hecho de que Sudáfrica haya
tomado tal determinación de carácter político permitió que el Tratado de Pelindaba
tuviera un final como el que se esperaba a través de tantas décadas. El Tratado fue abierto a la
firma el 12 de abril de 1996 en la ciudad de El Cairo. Con la firma del Tratado de Pelindaba se suman 54 Estados
independientes de la Comunidad Internacional que pueden ser Miembros de esa ZLAN. El Tratado de Pelindaba, como
sus antecesores, suma a su texto tres Protocolos Adicionales. El primero destinado a las cinco potencias nucleares;
el segundo prohibe las pruebas nucleares en la Zona de adscripción y el tercero involucra a los Estados
que de jure o de facto tienen territorios bajo su jurisdicción en el área de aplicación del
Tratado.
34. Permítaseme hacer aquí una referencia importante para el OPANAL. Por el apoyo que se brindó
a los redactores del Tratado africano, esta Secretaría General recibió la gentil invitación
del Presidente de la República Árabe de Egipto, Hosny Mubarak, para participar como Testigo de Honor
en la Ceremonia de Apertura a la Firma del Tratado de Pelindaba. Esta es la prueba más latente del reconocimiento
internacional al ejemplo de Tlatelolco para la creación de nuevas ZLANs.
35. A la fecha tenemos que un total de 110 Estados del mundo que forman parte de las cuatro ZLANs existentes, han
declarado en forma soberana, tanto unilateralmente como en forma conjunta mediante sus compromisos regionales,
su voluntad política y su deseo desde el punto de vista ético de negar rotundamente al arma nuclear;
son 110 países que representan más de la mitad de la Comunidad Internacional en su conjunto.
Nuevas propuestas de Zonas Libres de Armas Nucleares
36. Afortunadamente para la Comunidad Internacional, el ejemplo de Tlatelolco no ha terminado con la aparición
de las Zonas Libres de Armas Nucleares antes citadas. En la actualidad se encuentran bajo análisis y negociación
por parte de las regiones interesadas otras cuatro propuestas de gran interés y necesidad para la paz mundial.
Me refiero a las propuestas para crear Zonas Libres de Armas Nucleares en Europa Central, en el Sur de Asia y la
Península de Corea, en el Asia Central y, quizá la de mayor trascendencia para la paz global, en
el Medio Oriente. Todas estas propuestas serán motivo de un trabajo ulterior de la Secretaría General
del OPANAL.
Observaciones Generales sobre las Zonas Libres de Armas Nucleares Existentes
37. De un análisis rápido de los Tratados internacionales que crean las cuatro Zonas Libres de Armas
Nucleares existentes, podemos extraer algunos puntos importantes de conjunción o de diferencias que deben
tender a subsanarse en los instrumentos existentes o a fijarse para el caso de la creación de nuevas Zonas
Libres de Armas Nucleares en otras regiones del Planeta. Algunas de estas observaciones son:
a) Los tratados que crean Zonas Libres de Armas Nucleares deben ser válidos y por lo tanto reconocidos por la Comunidad Internacionales no sólo en tiempos de paz sino en la posibilidad de una guerra. Ninguno de los tratados existentes especifican esta vigencia.
b) Las explosiones nucleares deben estar expresamente prohibidas. El Tratado de Tlatelolco las autoriza, aunque bajo estrictas condiciones, y el Tratado de Pelindaba las prohibe. Los futuros tratados deben especificar esta prohibición, sin prejuicio de la vigencia del Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares (CTBT).
c) Las Zonas Libres de Armas Nucleares deben prohibir expresamente el ataque a instalaciones nucleares de los Estados Partes, tal como lo hace el Tratado de Pelindaba.
d) Sólo los Tratados de Tlatelolco y de Bangkok prevén la desnuclearización de áreas marítimas adyacentes a los mares territoriales de los Estados costeros de la Zona. Esta norma debería ser general ya que si el arma nuclear es ilegal en una zona, significa que lo es en todas partes.
e) Todos los tratados toleran el tránsito de naves con armas nucleares por sus respectivos territorios. Los tratados regionales deben definir claramente el tránsito de estas naves en su área de adscripción pues de otra manera se contradice el principio rector de Zonas Libres de Armas Nucleares.
f) Los nuevos instrumentos debería de especificar mecanismos de punición para los eventuales casos de violación de los Tratados de las Zonas Libres de Armas Nucleares, tal como lo menciona el Tratado de Bangkok.
g) El tema de la preservación del medio ambiente y la protección especial para el caso de accidentes nucleares deben estar claramente previstos por los Tratados de Zonas Libres de Armas Nucleares.
Comentarios finales
38. Se han analizado los cuatro tratados que abarcan zonas pobladas que proscriben el arma nuclear. Si a ello le
sumamos el Tratado que prohibe las instalaciones nucleares y otras en la Antártida, podemos declarar, y
creo que con mucha justicia, que el hemisferio sur ha alcanzado la majestad de ser el primer hemisferio libre de
armas nucleares. Recientemente la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por amplia mayoría
un Proyecto de Resolución propuesto por Brasil en ese sentido.
39. Para la América Latina y el Caribe representa un natural orgullo que nuestro claro ejemplo desde 1967
haya sido seguido por otras regiones y continuaremos impulsando este ejemplo para que nuevas zonas del planeta
vayan abrazando, poco a poco, la decisión soberana, política y ética, de no poseer jamás
un arma nuclear. Estamos convencidos que dentro del régimen global de no proliferación nuclear, los
instrumentos internacionales que lo sustentan son el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT) extendido
en 1995, el Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT) aprobado por la Asamblea General
de las Naciones Unidas y abierto a la firma en meses pasados, y por supuesto, los tratados de prohibición
de armas nucleares en amplias zonas pobladas del planeta a que nos hemos referido.
40. A estas disposiciones hay que sumarle el proyectado Tratado para la Prohibición de Producción
de Material Fisionable (CUTT-OFF Treaty). Además, si agregamos los Tratados para la Prohibición de
Armas Químicas y de Armas Bacteriológicas, podemos decir que el mundo está avanzando poco
a poco, lentamente, hacia un mundo libre de amenazas de una guerra de carácter total que podría simplemente
acabar con el destino del género humano.
41. Decía que avanzamos lentamente. Los tratados bilaterales entre las potencias nucleares reconocidas,
destinados a ir desmantelando los arsenales nucleares existentes que tanto peligro representan para la humanidad,
vienen complementándose quizá más lentamente que lo deseado. Debemos entonces recordar la
máxima filosófica que afirma que cuando estamos solos parecería que podemos correr más
rápido, pero cuando estamos juntos, con toda seguridad avanzamos más lejos. Así estamos avanzando,
así estoy seguro que llegaremos a los que fue el espíritu del Tratado de Tlatelolco de 1967, es decir
a gozar de un mundo de paz libre del arma nuclear.
42. Estrechamente ligado por sus consecuencias a las Zonas Libres de Armas Nucleares, no podemos dejar de mencionar
el tan largamente esperado Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT). Los países
de América Latina y el Caribe han sido congruentes con la posición que esgrimen a través del
Tratado de Tlatelolco. Veinticinco Estados de nuestra región copatrocinaron la Resolución y absolutamente
todos los Estados que son Miembros Plenos del Tratado de Tlatelolco, es decir, 32 países de la América
Latina y el Caribe, votaron por el “sí”. Eso demuestra que nuestra región es una región coherente
en su forma de pensar y en su forma de actuar en materia de desarme nuclear.
43. En ese sentido el OPANAL, en tanto Organismo decano de aquéllos relacionados con el tema de la prohibición
de armas nucleares, abriga la firme esperanza de que en un plazo no muy distante y contra todo tipo de premoniciones
el Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) entrará en vigor. Tenemos
la confianza de que ese mismo elemento de ética y de moral que esgrimen los únicos países
que no han acompañado su aprobación, será el elemento que finalmente los incline a suscribirlo
y a formar parte de este Tratado, para beneficio de la Comunidad Internacional en su conjunto. Solamente de esa
manera, desde el punto de vista ético, estará la mayoría de la Comunidad Internacional en
condiciones ya no de pedir sino de exigir que el desarme nuclear continúe con paso mucho más acelerado
que el que hasta ahora ha llevado.
Conclusiones
44. Del análisis del largo proceso de negociación para implementar el Tratado de Tlatelolco y de
su historia en las pasadas tres décadas, especialmente su influencia en otras regiones del globo para incentivar
la creación de nuevas Zonas Libres de Armas Nucleares, podemos extraer las siguientes conclusiones: